Pozos, el pueblo fantasma de Guanajuato: aventura entre minas abandonadas
Pozos no es exactamente un pueblo fantasma, pero casi. Mil habitantes, minas abandonadas del siglo XVI y una escena artística improbable en medio del semidesierto del noreste de Guanajuato.
La historia minera y el abandono
Mineral de Pozos (oficialmente Municipio de San Luis de la Paz) fue una de las ciudades mineras más prósperas del Bajío colonial. En su apogeo a finales del siglo XIX tenía 70,000 habitantes, telégrafos, agua potable y teatro. La combinación de la Revolución Mexicana, el agotamiento de los filones de plata y la caída de los precios de los metales lo dejó casi vacío para 1930. Hoy las ruinas de las haciendas mineras, los tiros de mina y las chimeneas de ladrillo son el principal atractivo, accesibles a pie por la parte norte del pueblo.
Las minas y el recorrido a pie
El circuito de ruinas más visitado incluye la Hacienda de Cinco Señores, el tiro de la mina La Joya y los restos del casco de varias haciendas. Todo accesible en 2-3 horas a pie desde el centro. Algunos sitios tienen acceso libre; otros tienen guardias voluntarios de la comunidad que cobran propina (30-50 pesos). No hay señalización oficial completa, por lo que contratar un guía local (disponibles en la plaza) mejora significativamente el recorrido. Las minas no están habilitadas para bajar; solo recorrido exterior.
La escena artística contemporánea
Desde los años 90, artistas mexicanos y extranjeros han restaurado casas en ruinas para vivir y trabajar en Pozos, atraídos por los precios bajos y el silencio. Hoy hay una docena de galerías abiertas al público, talleres de cerámica y joyería, y un mercado de artesanías los fines de semana en la plaza central. El contraste entre las ruinas industriales del siglo XIX y los talleres de arte contemporáneo es uno de los rasgos más singulares del pueblo.
Consejos prácticos y cómo llegar
Cómo llegar: Pozos está a 58 km de San Miguel de Allende (1 hora por carretera estatal). Desde San Luis de la Paz (cabecera municipal) hay camiones locales. Con coche propio es la opción más cómoda. Mejor temporada: Octubre a mayo. Junio-septiembre es temporada de lluvias con caminos de terracería en mal estado. Hospedaje: Hay un par de posadas pequeñas en el pueblo con habitaciones básicas. La mayoría de visitantes llegan en día desde San Miguel.
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